La filósofa Miranda Fricker aborda la cuestión de la “Injusticia epistémica” especialmente desde el punto de vista de la crítica feminista, pero se trata de un fenómeno de alcance más amplio aún.
Cuando una se encuentra en una situación en la que parece ser la única persona que percibe la disonancia entre la comprensión recibida y la propia percepción íntima de una determinada experiencia, esa situación suele golpear en la fe en la propia capacidad para comprender el mundo o, al menos, la región pertinente del mundo (p.141)
En la “injusticia epistémica”, la víctima –por ejemplo, la mujer abusada- se encuentra sin recursos cognitivos para valorar su mismo perjuicio.
La incapacidad cognitiva de la acosada resulta de grave desventaja para ella. La incapacidad cognitiva le impide comprender una parcela significativa de su propia experiencia: es decir, una parcela de experiencia cuya comprensión redunda poderosamente en su beneficio, pues sin esa comprensión queda profundamente perturbada, confusa y aislada, por no decir también vulnerable al acoso reiterado. Su desventaja hermenéutica la vuelve incapaz de comprender el maltrato del que es objeto, lo que a su vez le impide protestar contra él y, menos aún, conseguir que se tomen medidas efectivas para evitarlo. (p.131)
El acoso sexual pasa por flirteo, la violación en el matrimonio como no violación, la depresión posparto como histeria, la reticencia a trabajar horas que dificultan la conciliación de la vida familiar como falta de profesionalidad, etcétera (p. 134)
“Episteme”, “incapacidad cognitiva” y “hermenéutica” son conceptos explicativos que pueden generar cierta confusión a un lector poco habituado a este tipo de vocabulario, pero, por encima de todo, de lo que se trata es de la comprensión de la realidad. Una realidad cambiante que necesita de constantes ajustes, o una realidad culturalmente establecida –como la subordinación de la mujer o de las clases desfavorecidas en general- que debemos hacer lo posible por mejorar.
[Hay] dos formas de injusticia epistémica que son de naturaleza específicamente epistémica [:] (…) injusticia testimonial e injusticia hermenéutica. La injusticia testimonial se produce cuando los prejuicios llevan a un oyente a otorgar a las palabras de un hablante un grado de credibilidad disminuido; la injusticia hermenéutica se produce en una fase anterior, cuando una brecha en los recursos de interpretación colectivos sitúa a alguien en una desventaja injusta en lo relativo a la comprensión de sus experiencias sociales. Un ejemplo de lo primero podría darse cuando la policía no nos cree porque somos negros; un ejemplo de lo segundo podría ser el de alguien que fuera víctima de acoso sexual en una cultura que todavía carece de ese concepto analítico. (p. 10)
La justicia testimonial considerada como virtud intelectual o como virtud ética contiene la misma motivación diferenciadora: neutralizar los prejuicios en nuestros juicios de credibilidad. Concluyo que son una y la misma virtud, aun cuando el fin último que lleve más propiamente adherido (la verdad o la justicia) varíe según el contexto. (p. 107)
La injusticia hermenéutica es la injusticia de que alguna parcela significativa de la experiencia social propia quede oculta a la comprensión colectiva debido a un prejuicio identitario estructural en los recursos hermenéuticos colectivos. (p. 33)
[En la injusticia hermenéutica] el sujeto se vuelve incapaz de hacer comunicativamente inteligible algo que redunda en su interés poder hacer inteligible. (p. 140)
La autora nos recuerda que la “injusticia” no es necesariamente la excepción. A lo largo del proceso civilizatorio, la “violencia sistémica” de la sociedad de clases consolida la presencia constante de la injusticia… y de los mecanismos psicológicos para asegurar su permanencia para beneficio de una minoría de abusadores.
La “injusticia” existe desde el momento en que la sensibilidad subjetiva sufre el abuso, pero la exigencia primera de reparación debe ser, precisamente, esclarecer su naturaleza, sin lo cual no hay solución posible. Es la evolución ética lo que permite la mejora social, pero es la psicología social la que permite el esclarecimiento epistémico y con ello el cambio evolutivo.
Psicología de la ética [es] (…) la experiencia real que los seres humanos tienen de los valores éticos (p. 8)
Si nos salvamos, será si activamos nuestra capacidad crítica acerca de las imperfecciones sociales. Conviene recordar que la civilización es un proceso evolutivo.
Un juicio prejuicioso es (habitualmente) culpable de resistirse a las evidencias y, por tanto, irracional (p. 38)
No se puede explicar mejor la meta a alcanzar: vivir sin prejuicios, y eso no puede ser fácil, porque los prejuicios influyen especialmente en las emociones. Puede darse –y con frecuencia se da- contradicción entre lo emocional y lo cognitivo. En la evolución cultural, los avances cognitivos muy poco a poco van venciendo los prejuicios… a pesar del apego emocional de estos.
Los estados afectivos de la persona van rezagados con respecto a sus creencias (p. 41)
Los prejuicios son marcadores culturales con los que hemos nacido; sentimos y pensamos en base a los prejuicios. La única solución posible para librarnos de los prejuicios es una cultura basada en la crítica evolutiva. Una cultura ilustrada, una cultura de la sabiduría.
El cambiante mundo social genera con mucha frecuencia nuevos tipos de experiencia de las que nuestra comprensión se ilumina a menudo solo de forma muy paulatina (p. 130)
El riesgo es que una comprensión enmarcada en una actitud permanentemente crítica podría derivar a un escepticismo generalizado. Por eso, el concebir la evolución moral como dependiente de los cambios culturales –y las relaciones de poder social- debe hacernos conscientes de la existencia de una meta civilizatoria, lo cual sería todo lo contrario al escepticismo. La aspiración a alcanzar una sociedad no agresiva y estructurada en base a relaciones de plena confianza podemos ponerla en relación con nuestro conocimiento de los obstáculos culturales –prejuiciosos- a superar.
Falta por tanto un esclarecimiento generalizado del hecho moral…. quizá desde el punto de vista de la psicología afectiva del sujeto, sin la cual no tendría sentido una cooperación social eficiente. La sabiduría moral ha de partir del conocimiento sin prejuicios a fin de alcanzar el nivel más alto de prosocialidad.
Lectura de “Injusticia epistémica” en Herder Editorial S.L. 2017; traducción de Ricardo García Pérez
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