Es muy razonable que un eminente psicólogo, como es el caso de Robert J. Sternberg, escriba un libro para el gran público dedicado especialmente al “amor de pareja” y que además incluya un esquema explicativo llamativo y aparentemente simple como es “el triángulo del amor”.
En este libro me ocupo principalmente del amor heterosexual por un compañero --cónyuge o amante- y trato tanto el gustar como el amar. También me ocupo, aunque en menor grado, del amor entre padres e hijos. (p. 7)
Los tres componentes del amor: intimidad (…), pasión (…) y compromiso (…) El amor puede ser entendido como un triángulo (…) dentro del cual cada vértice representa uno de estos tres componentes (p. 36)
Si consideramos que las relaciones de pareja están reguladas sobre todo por el convencionalismo social, no debe extrañarnos que su desarrollo sea hasta cierto punto previsible.
Nuestro estudio mostró que existía una gran probabilidad de poder predecir la satisfacción dentro de las relaciones amorosas. (p. 26)
Y sin despreciar en absoluto las relaciones de pareja, que suelen ser la principal fuente de felicidad en las sociedades modernas, podemos también fijarnos en ciertos aspectos psicológicos del amor que podrían enseñarnos mucho acerca de la fragilidad de los afectos y las trampas que podemos evitar para no ser manipulados.
Un ingrediente secundario del amor [es la] pasión. (p. 33)
La pasión es en gran medida la expresión de deseos y necesidades -tales como necesidades de autoestima, entrega, pertenencia, sumisión, y satisfacción sexual. (…) En una relación con una prostituta, un hombre puede buscar la máxima satisfacción pasional, minimizando intencionalmente la intimidad. (p. 40)
Muchas personas consideran la pasión como sexual. Pero cualquier forma de despertar psicofisiológico puede generar la experiencia pasional. (p. 41)
El componente pasional del amor [es el deseo]. En cierto sentido, este componente es probablemente el más difícil de sostener porque es el que está menos sujeto al control consciente y más sujeto a un rápido deterioro (p. 80)
La experiencia personal y la investigación parecen indicar que el cariño puede ser entendido, al menos en parte, en términos de proporción de gratificaciones. Pero el amor parece no operar en absoluto de esta forma. Existen muchos ejemplos del amor pasional en las que el amante sólo recibe castigos. (p. 104)
Tal vez el mecanismo de aprendizaje más extraño de los que conducen a elaborar una respuesta apasionada sea el refuerzo intermitente, es decir, la recompensa periódica, a veces aleatoria, de una determinada respuesta a un estímulo. Si una persona trata de realizar algo y sus esfuerzos son recompensados en algunos casos, pero no en todos, se dice que recibe un refuerzo intermitente. (p. 42)
Si se habla de amor, solemos poner nuestra atención en el llamado “amor romántico”. Y nada más peligroso para este ideal que las pasiones, siempre inexplicables e incontrolables. ¿Qué mecanismos hacen las pasiones más peligrosas? El “refuerzo intermitente” es un caso de los más representativos. Recuerda bastante a las siniestras “ganancias secundarias”, puede ser englobado en el conjunto de las "resistencias" y se encuentra inevitablemente vinculado al fenómeno de las pasiones. Un ejemplo literario muy expresivo es el personaje del honorable conde Muffat en la novela "Nana", de Emile Zola, que es sometido a constante maltrato psicológico por la prostituta que da título a la novela, pero que lo soporta todo porque "una sola noche le compensaba de las humillaciones de toda la semana".
¿La felicidad del amor consiste en dominar las pasiones? ¿El cariño equivale a las “gratificaciones”? ¿El amor romántico puede existir por siempre?
Los estudios más simplistas sobre el amor, (…) consideran al amor como una entidad simple, unidimensional, que no varía a través del tiempo ni del espacio. Las teorías más completas reconocen que el amor contiene múltiples elementos (p. 182)
La existencia del amor, como vínculo único -¿unidimensional?- de confianza y fuente perpetua de apoyo psicológico y consuelo es puesta en duda en este libro debido a la existencia de otros “múltiples elementos”
El amor es un conjunto estable y limitado de sentimientos, pensamientos y deseos (p. 15)
Si es estable pero limitado, entonces es vulnerable (no tan estable). Al defender su pragmática teoría, el autor refuerza el escepticismo sobre el amor. Como la pareja a la que se incita a que firme un acuerdo económico previo al matrimonio… anticipándoles un futuro de incertidumbre.
La teoría triangular del amor (…) no sólo es intuitivamente plausible, sino que tiene sentido mediante los datos empíricos. En consecuencia, podemos utilizar la teoría y la escala con cierta confianza para la comprensión del amor en las relaciones sentimentales, reconociendo que ni esta ni ninguna otra teoría podrá responder a todas las posibles preguntas sobre el amor. (p. 86)
El enfoque psicométrico del cariño y del amor demuestra que éstos pueden ser medidos, al menos hasta una primera aproximación.(p. 123)
Freud (…), consideró el amor en términos de sexualidad sublimada. (p. 105)
El problema aparece cuando se concibe el amor como tal compendio de cualidades separables y mensurables, ¿es posible bajo esas condiciones que el sujeto, emocionalmente afectado por su necesidad de apego y afección, se entregue en la confianza de que su soledad va a ser permanentemente consolada? Nunca podrá confiar. Nunca podrá estar seguro y cada día tendrá que calcular si los costes compensan los beneficios.
Finalmente, consideremos el punto de vista crítico a las teorías más popularizadas de Erich Fromm y Abraham Maslow, de una época previa a la de Sternberg.
Las teorías psicológicas son productos de una época. Así, la teoría de Freud es considerada frecuentemente un reflejo de los tiempos victorianos de los que él mismo era producto; y la de Maslow parece muy adecuada a los años 60, la "era del yo", durante la que la autorrealización era considerada por muchos como la meta del nivel más elevado de bienestar emocional. Leyendo las descripciones de Maslow sobre el amor, me pregunto si alguna pareja ha experimentado alguna vez el tipo de amor completamente seguro, plácido y despreocupado que él describe. Lo dudo, y sospecho que cualquiera que realmente lo viviera, se aburriría rápidamente. (p. 107)
En lugar del aburrimiento que sería consecuencia de un amor estable y “completamente seguro”, lo que Sternberg ofrece es una contabilidad, negociación y disfrute por plazos en el cual unos podrán ganar más o menos a costa de otros.
Erich Fromm, casi contemporáneo de Maslow, consideraba que el amor surgía del cuidado, la responsabilidad y el conocimiento de otra persona. A mí se me acusa a veces de hacer que el amor parezca demasiado frío, racional y sensible. Pero creo que los teóricos que más se ajustan a esa descripción son Maslow (…) y Fromm (p. 107)
Fromm, Maslow y Sternberg, siendo hijos de su época, ninguno de ellos puede ofrecer una fórmula comparable a la de Platón, que concebía la filosofía y el amor como reflejos de lo eterno. No hay, ciertamente, eternidad en la efímera condición humana, pero sí existen concepciones afectivas universales y medios intelectuales para adaptarlas a nuestra realidad individual y social.
La lucha contra la pasión es algo que algunos psicólogos desdeñan. Aunque Freud era demasiado inteligente para rechazar la existencia del amor seguro –el apego seguro- se defendía de él al despreciarlo como “inhibición del deseo sexual” (o "sexualidad sublimada"); Sternberg, por su parte, parece considerar la pasión como un beneficio y no un mal , y no debemos contar mucho con el “amor verdadero” ni en las parejas románticas ni, probablemente, en los demás aspectos de la vida.
Lectura de “El triángulo del amor” en ediciones Paidós 1989; traducción de Laura Turner
No hay comentarios:
Publicar un comentario