El destino de nuestro viaje es ganar una comprensión más profunda, rica y detallada tanto del humor como de la crueldad; una que no esté confinada a la obviedad irreflexiva de las preconcepciones prevalecientes (p. 7)
Repetidamente nos encontramos con que el humor no es un fenómeno inocente, alegre y ligero. Más bien lo contrario, el humor puede ser cruel (p. 11)
Si se concluyera que todo el proceso de civilización consiste en neutralizar la agresividad instintiva que los humanos heredamos de nuestros antepasados primates… la consideración del humor y la crueldad han de merecer la mayor atención. ¿Qué papel juega el humor en las relaciones humanas más civilizadas, más allá de su más que probable origen agresivo? ¿Y qué sentido tiene la existencia de la crueldad?
El filósofo Giorgio Baruchello y el psicólogo Asraell Arnarsson comienzan por hacer un exploratorio recorrido histórico de la reflexión acerca de estos rasgos del comportamiento humano. Desde Aristóteles y Séneca hasta los científicos sociales más recientes, pasando por el pensamiento ilustrado.
Hartley afirma que la mayor parte de lo que hace reír a la gente tiene, desafortunadamente, una tendencia pecadora y en consecuencia señala que de forma necesaria se debe ser extremadamente moderado y precavido en nuestro sentido del humor, y en la atención que prestamos a la risa y la broma. Si la gente desea pureza y perfección, entonces incluso el humor inocente debe ser cuidadosamente supervisado (p. 62)
David Hartley escribió en 1749 su tratado moral “Observations on Man, His Frame, His Duty, and His Expectations” en la línea el pensamiento puritano del cristianismo reformado que abre al camino a la versión más moderada y duradera de la Ilustración. Prestar atención a algo en apariencia inocuo como el alivio que supone el humor implica una gradual agudeza de la evolución ética.
El humor es difícil de definir pero fácil de comprender (p. 128)
Nuestro (…) análisis a lo largo de este libro incide inevitablemente hacia [la señalada] oscuridad [del humor] que es donde reside y prospera la crueldad. Pero no podemos ignorar o desdeñar tampoco los muchos estudios dirigidos hacia el potencial cognitivo del humor y sus beneficios físicos para la salud (p. 126)
Debido a tales efectos benéficos, el humor podemos verlo también como un rasgo de amabilidad. Incluso un tipo de generosidad. Según el neurocientífico Ramachandran
El propósito de la risa es exactamente (…) señalar a los compañeros del individuo que la anomalía detectada por éste es benigna y trivial, esto es, que se trata de una falsa alarma (p, 210)
Y según Arthur Koestler:
El humor es uno de los tres fundamentos de la creatividad, siendo los otros dos el descubrimiento científico y el arte. Estos tres fundamentos se caracterizan por la bisociación, es decir, cada uno de ellos tiene una naturaleza en dos planos, que consiste esencialmente en una oscilación del pensamiento humano entre marcos de referencia fuertemente diferenciados. (p. 180)
Freud argumentaba que la energía que es liberada y descargada en la risa proporciona placer porque supuestamente economiza recursos que habitualmente se usarían para contener o reprimir actividad psíquica (p. 47)
Así pues, la mera erradicación del humor por su potencial contenido agresivo nos privaría de apreciables beneficios. Bien vale la pena prestar atención al fenómeno desde todos los puntos de vista.
Para empezar, sí, el origen es inequívocamente agresivo. La sonrisa misma…
Filogenéticamente, la sonrisa probablemente se origina de la muestra agresiva de los dientes o de la mueca sumisa/temerosa en los simios (p. 205)
Pero, al mismo tiempo, desplegar algún tipo de humor lo menos agresivo posible supone una actividad prosocial.
El humor es (…) [bajo ciertas circunstancias] comúnmente asociado con tener rasgos sociales deseables como amistad, calidez y predisposición a cooperar, y puede dar lugar a un comportamiento altruista (p. 473)
En el caso de la crueldad, no hay ambigüedad posible: la crueldad es siempre antisocial, estorba a la cooperación y a las cualidades más propiamente humanas. Puede haber un humor “bueno”, pero la crueldad solo llegó a ser considerada útil si iba asociada al castigo.
La crueldad es (…) una forma muy efectiva de controlar las emociones de otras personas y establecer nuestro dominio sobre ellas. (p. 317)
Hace varios siglos, Beccaria subrayó que la crueldad tiene también malos efectos para quien la practica (que puede ser una sociedad entera que tolera, por ejemplo, ejecuciones de sentencia cruentas).
Beccaria se opone al derecho del pueblo a matar a los de su especie, esto es, a la pena capital, con el razonamiento de que los castigos extremos endurecen los corazones del pueblo y anulan la disuasión que debería tener la pena con el fin de alcanzar el bien público (p. 274)
Montaigne destaca (…) cómo la crueldad con los animales con frecuencia conduce a la crueldad con los seres humanos (p. 238)
Así pues, pensadores que nos parecen hoy muy lejanos en el tiempo ya percibían el dañino factor psicológico –inconsciente- de determinados medios aplicados a fines legítimos. Tanto a la hora de castigar a los antisociales –delincuentes- como a la hora de disponer de los animales para nuestro beneficio, el exceso de violencia daña la sensibilidad humana. Este “endurecimiento” implica un perjuicio general de la crueldad, un daño moral que supone un daño social y de la misma privacidad individual.
El concepto de “distorsiones cognitivas” (…) es usado como un término paraguas para denotar tres fenómenos diferentes: actitudes y creencias que apoyan la crueldad; procesamiento cognitivo; y justificaciones o excusas para la agresión a posteriori (p. 376)
Factores situacionales, culturales y societales juegan un enorme rol en dar lugar a la crueldad, no solo factores biológicos (p. 320)
La crueldad como “distorsión cognitiva” implica un descarte general; y hoy ya no es aceptable una interesada visión pesimista de la naturaleza humana.
Somos parte de un mundo natural implacable y despiadado [Nietzsche] (p. 305)
Esto no obvia que el reconocimiento de la condición agresiva del ser humano –heredada sin duda del “mundo natural”- nos es más necesario que nunca. Pero de lo que se trata es de controlar tales tendencias, algo que es demostradamente posible (por el hecho de que existe una gran diferencia constatable entre unas sociedades humanas y otras en cuanto al nivel de agresión que se da en cada una de ellas). El deseo de una mejora social definitiva llevó a evaluaciones fallidas de la naturaleza humana.
La naturaleza humana supuestamente amable y empática es una invención relativamente nueva (p. 454)
Y no solo somos dados a las reacciones violentas, sino también a los pensamientos antisociales.
Desde una perspectiva evolutiva, podemos haber adquirido una propensión a solazarnos con el fracaso de otro porque esto disminuye la percepción de las amenazas que son consecuencia de enfrentarnos o contender con los demás (p. 466)
En el estado de civilización, donde lo que debe imperar es el refuerzo de la cooperación armoniosa entre los individuos con intereses comunes, toda la agresividad debe ser puesta bajo control. Y es aquí donde la naturaleza evolutiva de los cambios psicológicos divide el presente del futuro, porque si bien
No podemos tomar a las personas santas como la norma (p. 317)
¿No es también cierto que, si los condicionantes culturales varían de acuerdo con el avance civilizatorio, todos estos factores relativos a la vida emocional en un sentido ético pueden y deben quedar afectados por los cambios de comprensión que van siendo acumulados con el tiempo?
Los conceptos hacen posible a la gente aprehender una forma coherente a partir de una vasta nube de información potencial (p. 425)
Cuando Beccaria o Montaigne señalan los efectos psicológicos a gran escala de la tolerancia de los excesos de la crueldad, están señalando el camino del cambio cultural por venir. La reflexión puritana, el pensamiento ilustrado, el planteamiento evolutivo, los efectos culturales de la elaboración de conceptos morales innovadores… “Humor y crueldad” suponen condicionantes reales que una civilización avanzada puede interpretar y controlar adecuadamente.
Lectura de “Humour and Cruelty” en De Gruyter 2023; traducción de idea21