jueves, 25 de abril de 2019

“Sociedad sin Dios”, 2008. Phil Zuckerman

   Phil Zuckerman es un sociólogo norteamericano que, por supuesto, antes de ponerse a escribir este libro ya había tenido noticias de que algunas naciones del norte de Europa, a diferencia de su país, eran mayoritariamente ateas, pero no es lo mismo contar con ese dato que dedicar un año completo de la vida a investigar de cerca lo que supone una sociedad de este tipo. Al fin y al cabo, es un hecho cierto, fuera de toda duda, que todas las culturas del mundo (hasta la modernidad) han desarrollado diversos tipos de religión. No existen casos de “hombre en estado de naturaleza” (cazador-recolector) que no crea en dioses, espíritus y otras percepciones sobrenaturales, y, por lo tanto, las sociedades mayoritariamente ateas, como la de Dinamarca, el país donde Zuckerman pasó una larga temporada, son una novedad absoluta en el desarrollo de las civilizaciones.

   En Dinamarca, solo un 20% de las personas creía en un Dios personal hace diez años. Y todo hace pensar que esta tendencia hacia la total secularización habrá seguido aumentando desde entonces.

Este libro es (…) una reflexión personal y un análisis sociológico de lo que encontré, experimenté y aprendí mientras vivía en una de las sociedades menos religiosas de la tierra      

Un (…) fin de este libro es explorar e intentar explicar cómo y por qué ciertas sociedades son no-religiosas en un mundo por lo demás extremadamente religioso

Argumento que la sociedad sin Dios no es solo posible, sino también bastante cívica y agradable

   No se trata de que estas naciones sean paraísos fuera de esta condición espiritual única. Tienen sus problemas, como todas las sociedades del mundo, pero sí es cierto que se trata de naciones prósperas y con muy buenos datos estadísticos de “desarrollo humano” en el contexto de la comunidad internacional en su conjunto.

Las naciones menos religiosas de la tierra también tienden a ser las más sanas y exitosas de la tierra

   Aunque el libro resulta un poco decepcionante en lo que se refiere al análisis del notable fenómeno, se aportan valiosas ideas y sugerencias.

Muchos estudiosos de la religión argumentan que ser religioso simplemente es parte de lo que quiere decir ser humano (…) [Pero] yo he llegado seriamente a cuestionarme lo innato o natural de la creencia religiosa

   Ese cuestionamiento es relativo. Por supuesto, los suecos y daneses de hoy pueden vivir muy bien sin religión… pero se trata de sociedades muy elaboradas culturalmente. No son sociedades “naturales”. Al fin y al cabo, nadie nace tampoco sabiendo leer y escribir, nadie nace sin agresividad y tampoco nadie nace sin una propensión a creer en seres sobrenaturales y otras supersticiones. De hecho, Zuckerman resalta que incluso en estas naciones

A pesar de que no son creyentes, [algunos ateos escandinavos] parecen abiertos a la posibilidad de fenómenos sobrenaturales o paranormales

   Lo que está claro es que la religión tal como se conoce hoy en la inmensa mayoría del planeta (organizaciones de culto en relación con supuestos seres sobrenaturales, con implicaciones moralizantes y sociales) puede erradicarse, puesto que en estas naciones ya se ha hecho en el sentido de que ser creyente es la excepción y no la regla.

   Ahora bien, correlación no es causación: podría ser que el ateísmo no sea una consecuencia directa del desarrollo cultural y educativo, así como de su avanzado sistema de protección social. El fenómeno podría deberse a otras circunstancias. Un error de este libro es que no se analiza quiénes son los más ateos y los menos ateos dentro de esta nación mayoritariamente atea, pero sigue dando la impresión de que tiene que ver con el nivel educativo. Al fin y al cabo, Zuckerman, judío norteamericano, subraya que son los judíos la minoría más atea de todos los Estados Unidos. Y también son los más cultos.

Los estudios sociológicos han mostrado consistentemente que mientras más educada es una persona, menos probable es que acepte creencias religiosas sobrenaturales

  Pero, aun siendo así ¿qué aspectos de la educación son los más determinantes del ateísmo, al tiempo que coincidentes con el avance de la prosocialidad, la capacidad para mejorar las relaciones sociales haciendo posible una cooperación más eficiente (algo solo posible gracias al avance moral… que hace viable la mutua confianza)? Zuckerman no aborda esta cuestión, pero enumera diversas teorías sobre esta evolución espiritual de la sociedad escandinava.

Creo que cuando son tomadas juntas [las teorías sobre la secularización de] un monopolio eclesiástico holgazán, sociedades seguras y mujeres que trabajan, mucho del enigma de la secularidad en Escandinavia queda explicado

   El monopolio eclesiástico holgazán” se refiere al carácter nacional –de monopolio- de las iglesias luteranas escandinavas: al no haber competencia entre múltiples iglesias –como sí sucede en el competitivo “melting pot” norteamericano- no se habría incentivado el fervor religioso de la misma forma; lo de las “sociedades seguras” se refiere a que la prosperidad económica aleja la inquietud existencial propia de quienes viven en precariedad y el que las mujeres trabajen se refiere a que el fervor religioso suele ser mayoritariamente femenino, pero que la incorporación de la mujer al trabajo crea para ésta una gran diversidad de metas existenciales, no siendo entonces ya la religión un refugio tan necesitado.

  Sin embargo, Zuckerman no da una importancia relevante al hecho de que en los siglos XVIII y XIX las sociedades escandinavas fueran profundamente religiosas.

Por la época en que llegamos a los últimos años de los 1700 y los 1800 no hay duda de que una cristiandad sentida y fiel estaba presente en varias partes de Dinamarca y Suecia (…)Pero (…) este periodo de revitalización religiosa y piedad evangélica en Escandinavia realmente representa lo que podría ser un estallido bastante contenido de fe y fervor cristiano enmarcado en una relativa falta de entusiasmo religioso durante los muchos siglos previos y un marcado declive en religiosidad en el siglo siguiente, llevándonos a la relativa sociedad secular de hoy

   La “relativa falta de entusiasmo religioso durante los muchos siglos previos” se refiere más bien a que la cristianización de Escandinavia fue lenta, ya que los escandinavos fueron fieles durante mucho tiempo a sus tradiciones espirituales propias –“paganas”- las cuales no coincidían mucho con nuestro concepto actual de religión, ya que la religión nórdica tradicional, de origen indoeuropeo, guardaba más bien ciertas similitudes con la que estaba vinculada a la mitología grecorromana. Sin embargo, esta resistencia a la cristianización no parece implicar un escepticismo racionalista latente.

   Por otra parte, tal vez no sea casualidad que se produjera en Escandinavia un fervor cristiano previo a la marea incesante de secularización. El cristianismo pietista era profundamente introspectivo, trascendental y moralizante. Todos conocemos, por ejemplo, la muy original obsesión trascendente de creadores como los cineastas Bergman (hijo de un clérigo) y Dreyer, o el filósofo Kierkegaard. ¿No pudo haber sido precisamente de tipo religioso la base del cambio que se dio inmediatamente después, en un sentido humanista secular? Conviene que consideremos la teoría de Ara Norenzayan, que afirma que mientras más religión moralista y espiritual, más evolución humanista y, a la larga, menos religión: Las sociedades con mayorías ateas –algunas de las más cooperativas, pacíficas y prósperas en el mundo- subieron por la escala de la religión y entonces la tiraron fuera.

Históricamente, una proliferación de devoción religiosa, fe en Dios y confianza en la Biblia ha sido a veces un factor determinante en establecer escuelas para niños, crear universidades, construir hospitales para los enfermos y hogar para los sin techo, cuidar de huérfanos y ancianos, resistir a la opresión, establecer ley y orden, y desarrollar la democracia.

  Y, por tanto…

[La prosperidad de Suecia y Dinamarca] también podría estar bastante posiblemente  relacionada con la influencia de siglos de luteranismo promovido por el estado

  Sabemos demasiado poco de cómo llegan a desencadenarse las revoluciones morales, pero tenemos que averiguar cuanto sea posible a este respecto porque aún necesitamos revoluciones morales por venir. Las inquietudes espirituales del cristianismo reformado, siempre en búsqueda de la verdad última acerca de la salvación del alma humana fueron, casi con seguridad, las impulsoras fundamentales de los cambios profundos que luego llevaron -¿como secuela?- al humanismo compasivo. Humanismo implica ilustración e implica también compromiso espiritual acerca del “significado de las cosas”. Quizá Zuckerman se equivoca al trivializar las “sociedades sin Dios”

No creo que preguntarse acerca del significado definitivo de la vida sea una constante humana o universal (…) Las notablemente irreligiosas sociedades de Dinamarca y Suecia se caracterizan por una ciudadanía admirablemente comprometida e implicada [socialmente]. Claramente, las vidas con significado pueden ser vividas incluso dentro de sociedades donde la preocupación por un significado último es relativamente mínimo

   Pero estas naciones, aunque, por supuesto –igual que las naciones religiosas-, están pobladas por ciudadanos preocupados por su existencia cotidiana, también cuentan con un altísimo nivel intelectual, porcentajes de lectura muy elevados, inquietud artística y, en suma, precisamente por tratarse de una ciudadanía admirablemente comprometida e implicada [socialmente] no puede descartarse que esto implique manifestaciones claras de “búsqueda del significado” (trascendencia…). No tiene mucho sentido decir que se puede vivir con significado sin preocuparse por cuál es éste… El “significado último” no hemos de relacionarlo necesariamente con entelequias bizantinas, sino con una búsqueda de la unidad moral de la humanidad.

  Finalmente, no hay que olvidar que el ateísmo es bueno solo si éste surge de la opción libre de los ciudadanos. El ateísmo impuesto en las naciones comunistas es un buen ejemplo de lo contrario.

En todos los casos [de dictaduras ateas] la religión no fue abandonada por la misma gente en un proceso natural a lo largo de varias generaciones. Más bien, el abandono de la religión fue decretado por crueles dictadores

   Y no solo eso: el ateísmo de las naciones escandinavas no es de tipo agresivo, anticlerical, como pudiera serlo en ciertas naciones que han pasado por procesos revolucionarios antirreligiosos.

La gente [secular de los países escandinavos] no es especialmente antirreligiosa. De hecho, piensan realmente que la religión está bien. Que es algo encantador, bello, bueno. Sus sentimientos sobre la religión son, si acaso, ligeramente positivos.

  Por lo tanto, el camino al humanismo no pasa por el enfrentamiento contra la religión, sino por superar ésta con una visión más proporcionada del debate por el significado y también por el valor de consuelo “espiritual” que la religión significa. Es probable que un fuerte desarrollo del civismo y el altruismo a nivel de ideal social y su internalización en los hábitos cotidianos hayan compensado la gradual desaparición del consuelo religioso, pero ¿hubiera podido llegar a darse esto sin las implicaciones psicológicas propias de un fuerte arraigo, en el pasado inmediato de estas sociedades, de un cristianismo compasivo e introspectivo, de un vigoroso compromiso con lo trascendente?

3 comentarios:

  1. Hola Fran, gracias por esta recensión. Tenía tiempo sin leerte, pero poco a poco me iré poniendo al día. No he leído el libro, espero conseguirlo próximamente, pero me identifico con tu posición frente al autor: son las inquietudes espirituales que se han ido desarrollando en la historia de nuestra especie las que han dando paso a un humanismo comprometido con la igualdad, la justicia y la unidad de la humanidad. "Aún no sabemos cómo ocurren" pero necesitamos más revoluciones morales que nos inciten a ir más allá como sociedad en función del bien común, dejando de lado los tribalismos y los pensamientos sectarios.

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    1. Si me mandas un email te puedo proporcionar el libro en pdf. Gracias por tu atención...

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    2. Hola Fran, te envié un e-mail a tu dirección electrónica.
      Gracias!

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